HVG Germany: Hopfen

1954-1959

A pesar de los pocos puntos de cohesión, después de la quiebra de la DHVG existía una gran desconfianza por parte de los cultivadores para con todas las cooperativas. Así fue que el número de miembros fue en un primer momento bastante reducido, sólo unos pocos cientos de cultivadores se hicieron socios. Por ello, los miembros de la ejecutiva realizaron una gran campaña de información en toda la región de Hallertau para así conseguir en la época de la cosecha de 1954, 4.366 socios - lo que en aquel entonces significaba el 57% de todos los cultivadores de lúpulo de la región de Hallertau.
Esta primera cosecha de lúpulo dejó en la historia de la cooperativa una impresión algo contradictoria. La HVG recogió el 28,1 %, concretamente alrededor de 58.500 medios quintales de la cosecha existente. Solamente se pudo vender el 50% de este lúpulo al precio estipulado anteriormente, el resto fue vendido a precios mucho más bajos. Por otro lado se cuestionaba, con razón, si estos precios, sin el trabajo de la HVG, no hubiesen sido todavía mucho más bajos. Conclusión: “la HVG Hallertau había solucionado una tarea económica con medios empresariales, pero perjudicando su prestigio“.Es verdad que no fue fácil convencer a los cultivadores de lúpulo a causa de esta situación tan polémica. Un acuerdo de 1955 obligaba a los miembros de HVG a conceder a la cooperativa el 10% de su producción – lo que en la práctica ni fue llevado a cabo, ni los responsables de la HVG obligaron a que se llevase a cabo. Así fue que la HVG recibió en el mismo año solamente 2.800 medios quintales de lúpulo, lo que reducía la posibilidad de la cooperativa a actuar como regulador del mercado. En la cosecha del año 1957, con un desarrollo de los precios que se salían de todos los cauces – durante un corto periodo de tiempo se llegaron a pagar hasta 1200 marcos (600 Euros) por medio quinto – la HVG se mantuvo alejada conscientemente de esta cólera especulativa general. Esto no sólo dependió de que los cultivadores de lúpulo ganaban suficiente sin la cooperativa y prefiriesen vender ellos el lúpulo. La HVG entendía su política de regulación del mercado el poner un límite, también hacia arriba, en los precios abusivos. Los precios fantasiosos de esos años conllevaron a una coyuntura del cultivo de lúpulo - con consecuencias conocidas para con las siguientes cosechas.
Casi como por encargo cayeron continuadamente al año siguiente los precios ya durante el periodo de explotación y se situaron muy por debajo del nivel que la ejecutiva de la HVG había concedido a sus miembros. No quedaba otra solución que solicitar de los miembros el reembolso; se pueden imaginar el estado de ánimo entre los cultivadores. Aunque al año siguiente el nivel de precios fue muy malo, los cultivadores concedieron a la cooperativa unos 6.000 medios quintales de lúpulo.
Pero al mismo tiempo, el año 1958 trajo consigo un acontecimiento muy positivo para la HVG. En Mainburg se terminó la construcción de una nave de lúpulo con una tecnología muy moderna y así se consiguió ampliar, en gran medida, la superficie de la nave ya construida en 1954. Fue inaugurada el 30 de octubre. Desde el primer momento señaló la cooperativa lo importante que era el criterio del control y cuidado de la calidad del lúpulo que cultivaban.